Iconografía

LaVirgendelBordónLa Via Pulchritudinis: La belleza como camino

Por la profunda analogía entre las estructuras del arte y la del sagrado, el lenguaje poético y artístico se ha revelado como el más expresivo y el más adecuado en el área religiosa.

– El fraile, con sus mismas elecciones de liberación del cotidiano y de las cosas, y con su visión armoniosa del existente, hace resurgir la santidad de la belleza.

– Como inesperado contra canto del rigor de la pobreza, simplicidad de vida, desde el origen se impone en los conventos LetreroCoppoJacopouna poética vigorosa y la atención sagrado a la belleza.

– El fraile es aquel que sabe emanar el lado luminoso de cada criatura.

– La función fundamental de la imagen como instrumento, lenguaje del culto, es un medio de referencia, de contemplación y elevación para las verdades y realidades espirituales, no interpone obstáculos ni distracción para los fieles; aun ni con los diferentes gustos o estilos, que a veces se mutaban.

– La imagen de veneración no era el ídolo de no tocarse, sino un libro que para ser leído por todos se debería continuamente actualizarse en el lenguaje.

Con la voz Iconografía se puede entender la representación artística (pintura, escultura etc.) de las figuras de la Virgen en su relación con la vida de los Siervos, de los Siete Santos Fundadores, de san Felipe Benicio, Santa Juliana Falconieri… las biografías de los santos y beatos de la Orden, sea de índole general (Biblioteca Sanctorum) cmo de índole particular tienen todos un capítulo dedicado a la respectiva iconografía, particularmente rica para los Siete Santos Fundadores, san Felipe y san Peregrino Laziosi.

Si en cambio, con la voz Iconografía se entiende la parte que tiene el camino de la belleza o Via pulchritudinis en la Espiritualidad sobre todo mariana de los Siervos, aunque no existan estudios específicos al respecto, es suficiente recordar, por ejemplo, las obras de arte conservadas en el convento y Basílica de la Santísima Annunziata de Florencia, la Virgen del Cimabue en la Basílica  de Santa María de los Siervos en Boloña, el estupendo ciclo de pintura mariana de la Basílica de la B. Virgen de la Ghiara en Reino Emilia. Estudios muy importantes para el interés de la iconografía como Via pulchritudinis en la vida de los Siervos han sido realizados por el fraile pintor fr. Fiorenzo M. Gobbo (1926-). Estudios ampliamente divulgativos a través de su enseñanza en la Pontificia Facultad Teológica Marianum.

La espiritualidad monástica antes del siglo XIII

La tradicional cultura y piedad monástica siempre habían tomado de la teología y la Sagrada Escritura, ya que la vocación del monje estaba orientada a las realidades netamente escatológicas. La devoción al cielo, es decir el deseo de Dios y el amor del estado en el cual se puede unir definitivamente a El, era una de las notas dominantes del monacato. Sin embargo, hacia el final del siglo XII, se delinea una influencia progresiva de la psicología sobre la doctrina.

En lo que se refiere a la devoción de la Virgen, Bernardo, logra una personal originalidad, tanto que influencia todo el bajo medievo. Los temas del cual él trata, nosotros los encontramos expresados en la Iconografía del Renacimiento:

– las alegría de la maternidad virginal,

– los dolores de la compasión,

– el encuentro en la gloria de la Madre con su Hijo,

– el rol de la mediación y la ternura de la madre misericordiosa,

– la consagración de los Siervos al servicio de María,

– las virtudes o los privilegios de Nuestra Señora, etc.

Este “psicologismo” que para algunos da un carácter de “Pateticidad” al arte religiosa, expresa el interés y la importancia que adquiere la historia del individuo en el tiempo en el amplio designo de la historia de la salvación. S. Francisco lo retomará ampliándolo a la visión cósmica de la creación, salvación y salvante. Lo que sucederá lentamente, irreversiblemente para el arte sagrado y para la iconografía, hasta nuestros tiempos.

 

Iconografía Mariana medieval

La arquitectura en el arte, de este periodo, concentra en su ornamento escultura y coloración en los vitrales, casi “ancillae” al servicio del arte mayor. Ahora, las iglesias consagradas a María se multiplican en la tierra de la Cristiandad que esta adornándose de un “blanco tejido de iglesias: muchas abadías benedictinas y premostratenese, todas las Cistercienses; la “Notre Dame” de Francia, especialmente las de la segunda mitad del siglo XII y del siglo XIII: París en 1163, Chartreuse después del incendio del 1196, Laon, Senlis, Soissons, rouen, Reims, Amiens; en España: Toledo y León; en Inglaterra: Worchester, Dirham, Lichfiel; con las Ordenes mendicantes: muchas iglesias de los Predicadores, todas aquellas construidas por los frailes Siervos de Santa María.

La Virgen triunfa no solo en los portales esculpidos de estas catedrales góticas y a ellas consagradas (a la vida y glorificación ha sido dedicado el portal central de Laon, aquellas del norte de París, Auxerre, Amiens, Chartreuse, Bourges), pero también en s. Estevan de Bourge, s. Sens y Meaux, en s. Juan de León.

Además siempre en época góica, dentro de la iglesia, bastante cercano al altar mayor, es consagrada una bella y profunda capilla.

Si después se pasa a examinar la iconografía propiamente dicha, el lugar que la Virgen ocupa es verdaderamente siempre más preeminente, desde el siglo XI al siglo XIII. Podemos así distinguir las representaciones marianas:

 

Grupo Madre-Hijo

Episodios marianos:

a) Maria en el nacimiento. Natividad y primeros años. (Genealogía, santa Ana,Nacimiento, Presentación de María niña, Matrimonio de la Virgen con s. José)

b) Escenas evangélicas de la anunciación a las Bodas de Caná (Anunciación, la duda de s. José, Natividad de Jesús, Adoración de los Magos, Presentación de Jesús, Fuga a Egipto, Bodas de Caná);

c) María en las escenas de la Pasión. (Junto a la Cruz con s. Juan, Deposición de la Cruz);

d)  María en las escenas de la resurrección y de gloria (Ascensión, Pentecostés con los Apóstoles);

e) Transito, Asunción e Incoronación de la Virgen…

 

Grupo Virgen-Niño

Tenemos cuatro tipos principales ya fijos:

a) Virgen en trono, Sede de la Sabiduría. Sentada, a menudo incoronada, sin expresión de ternura, sostiene con las dos manos al Niño, lo presenta a la adoración de los hombres. Es la Majestad. Es evidente su relación con la antigüedad o del oriente. Desaparece hacia la mitad del siglo XVIII.

b) Virgen real y triunfante. Virgen reina, coronada realmente vestida que lleva sobre el brazo izquierdo o derecho el Niño rey. Se forma definitivamente en el siglo XII, domina en el siglo XIII.

c) Virgen que amamanta o muestra el seno al Niño, la encontramos en el periodo románico. Con frecuencia ya en el siglo XIII y más en los siglos XIV y XV.

d) Durante el siglo XIV la Virgen aparece con una espada simbólica que traspasa el corazón de la Virgen puesta a los pies de la Cruz.

En Italia, la duración del estilo románico se extiende por casi todo el siglo XIII, pero en ciertos autores (Cimabue, Cavallini, Duccio di Boninsegna) esta ya presente el sentimiento gótico. En la iconografía mariana, a la tipología bizantina no faltan elementos psicológicos o nuevos intentos de composición. Como ejemplos basta recordar: la Virgen o Cristo entre los santos en el ábside de s. María en Trastevere; la Virgen intecesora en la luneta del atrio de s. Angel en Formis de Capua; una tabla del tardo doscientos en la pinacoteca de Nápoles…

Presentamos un ejemplo de la Iglesia de los Siervos de Siena, Italia.

Se sabe con certeza que Coppo firmó la Virgen del Bordón pintada en Siena; otra Virgen semejante, siempre para los Siervos de María en Orvieto, y se le atribuye un Crucifijo de la sacristía de la Catedral de Pistoya y otro Crucifijo en s. Gimignano. La tabla está firmada en 1261: fecha y firma han visto la luz en una narración de su restauración; además siempre de la restauraciones descubrió un elemento decorativo repetido en el manto de la Virgen, es decir, el águila imperial, símbolo de la parte gibelina. El nombre se revela un poco extraño.

La iglesia de los Siervos de María en Siena es desde el 1260, se encontraba inmediatamente furas de la puerta de Castillo Montone, sobre el camino que conduce hacia Roma. La imagen, pintada antes de que la iglesia de los siervos fuera considerada dentro del cinturón de los muros (1263), resalta el tipo fundamental de la Odiguitria, “aquella que indica el camino” que es Cristo. Esa tiene sus fundamentos bizantinos, de siena y florentinos. La Odiguitria se presenta con esfumaturas de ternura y delicadeza de siena: la derecha de la Madre acaricia el pie del hijo niño, el cual levanta la destra como signo de bendición y con la izquierda rige el royo de la Ley. La composición compacta, el trono a lira, las estructuras doradas de los paneles son derivaciones bizantinas: el cojín con la decoración geométrica es francés; la dulzura de los rostros (vueltos a pintar) y el paño en el cual posa el Niño son propios del estilo de siena. Las aportaciones formales, pues son varios y de varias proveniensas , pero el sentido de monumentalidad hace pensar que Coppo de Marcovaldo haya sufrido una influencia de Cimabue, o que éste último, como es más probable, haya sido influenciado por el primero.

Otro es Duccio de Boninsegna (1250-1318). La virgen en Majestad (Obra de la Catedral, de Siena y la Virgen de los Franciscanos (Academia de Siena)…